Fuego a bordo: el peligroso operativo para salvar un buque con 5.500 vehículos en Vigo

Fuego a bordo: el peligroso operativo para salvar un buque con 5.500 vehículos en Vigo. Vigo recrea una emergencia marítima de gran complejidad con coches eléctricos, bomberos especializados y un amplio despliegue de medios.

A las nueve de la mañana del miércoles 30 de septiembre, el puerto de Vigo se enfrentó a un escenario de emergencia de grandes dimensiones. La alerta del ejercicio POLEX 2026 puso en marcha un operativo que recreaba un incendio en un buque cargado con miles de automóviles, incluidos vehículos eléctricos. El objetivo era comprobar cómo responderían los distintos equipos ante un fuego a bordo y las dificultades que entraña una intervención de estas características.

El protagonista del simulacro fue el Höegh Yokohama, un buque destinado al transporte de vehículos que, según el escenario planteado, llevaba aproximadamente 5.500 coches, 47 de ellos eléctricos en una de sus cubiertas superiores. La emergencia ficticia exigía una respuesta coordinada, con decisiones rápidas y una evaluación precisa de los riesgos para los equipos que debían subir a bordo.

El capitán y los equipos de emergencia, en contacto permanente

Desde el primer aviso, el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo activó los protocolos previstos, mientras que la Autoridad Portuaria puso en marcha su plan de emergencia. El capitán del buque mantuvo comunicación constante con el centro de coordinación operativa, donde se reunieron representantes de Capitanía Marítima, Salvamento Marítimo, bomberos, Guardia Civil y Policía Nacional, entre otros organismos.

La información sobre el supuesto incendio, la posible existencia de heridos y los recursos disponibles a bordo resultaba determinante para organizar cada movimiento. Para quienes dirigían el operativo, el desafío no consistía únicamente en extinguir las llamas, sino también en establecer las condiciones adecuadas para que los equipos pudieran intervenir en un espacio complejo y con numerosos vehículos.

La directora de Operaciones de Salvamento Marítimo, Evangelina Díaz, resumió la dificultad de este tipo de situaciones al señalar que un incendio a bordo de un barco siempre presenta grandes complicaciones. La presencia de coches eléctricos añadía nuevos riesgos que el ejercicio pretendía estudiar.

Bomberos especializados acceden al buque para evaluar el incendio

El operativo contó con bomberos especializados en incendios marítimos procedentes de Cataluña, además de efectivos de Ferrol, Narón y Vigo. Un primer equipo de evaluación debía acceder al Höegh Yokohama para analizar el alcance del fuego simulado, identificar las zonas afectadas y determinar cómo actuar. Tras esa primera inspección, estaba previsto que dos brigadas entraran en el buque para ejecutar las tareas de extinción.

El dispositivo también incorporó medios marítimos y aéreos. Varios remolcadores participaron en las maniobras destinadas a simular el enfriamiento exterior del barco, mientras que un helicóptero se encargó de localizar los puntos calientes de la cubierta. Estas actuaciones permitían ensayar distintas técnicas de intervención y valorar la respuesta conjunta de los equipos.

Federico Navarro, coordinador nacional de Protección del Medio Marino, explicó que uno de los propósitos del ejercicio era impulsar el desarrollo de capacidades especializadas en Galicia. La participación de profesionales de otras comunidades servía como punto de partida para ampliar los conocimientos y los recursos disponibles en la región.

Los extintores y los medios de extinción ante un incendio marítimo

En una emergencia de estas características, la elección de los equipos de extinción depende del material implicado, la ubicación del fuego y las condiciones de intervención. Los extintores co2 utilizan dióxido de carbono para sofocar las llamas mediante el desplazamiento del oxígeno y la reducción de la temperatura en la zona de descarga. Son especialmente útiles en determinados fuegos de origen eléctrico, ya que no dejan residuos, aunque su eficacia depende de las condiciones del incendio y de que no se produzca una reignición.

En el caso del POLEX 2026, la presencia de vehículos eléctricos permitía ensayar situaciones que requieren una evaluación específica. No obstante, la información del simulacro no indica que se utilizaran estos extintores ni otros modelos portátiles concretos durante las maniobras.

La elección del equipo adecuado, una cuestión técnica

Para empresas, instalaciones portuarias y operadores que trabajan con mercancías y vehículos, comprar extintor exige valorar previamente el tipo de riesgo que se pretende cubrir. La capacidad del equipo, su agente extintor, su eficacia certificada y las características del espacio son factores que determinan su idoneidad. En un buque de transporte de automóviles, estas decisiones adquieren especial relevancia por la variedad de materiales y sistemas eléctricos que pueden encontrarse a bordo.

La selección de los medios no sustituye a los procedimientos de emergencia ni a los sistemas de extinción integrados en la embarcación. La intervención en espacios marítimos requiere personal preparado, equipos adecuados y una planificación que tenga en cuenta las dificultades de acceso, la ventilación y las limitaciones de movimiento.

Los riesgos específicos de las baterías de litio

Los vehículos eléctricos incorporan baterías que pueden presentar comportamientos distintos a los de los incendios convencionales. Una batería dañada puede experimentar una fuga térmica, un proceso que genera calor intenso y puede propagarse entre sus celdas, con riesgo de que el fuego vuelva a aparecer incluso después de una primera actuación.

Por este motivo, un extintor para batería de Litio debe seleccionarse atendiendo a su eficacia demostrada frente al tipo de batería y al escenario concreto. No todos los agentes extintores ofrecen las mismas prestaciones y un extintor convencional no garantiza por sí solo la detención de una fuga térmica. En incendios de baterías de vehículos eléctricos, el control de la temperatura, la refrigeración y la vigilancia posterior pueden resultar determinantes.

El simulacro de Vigo permitió incorporar estos riesgos a las maniobras de los equipos de emergencia, sin que ello implique que se produjera un incendio real ni que las baterías de los vehículos participantes sufrieran daños.

La planificación de los equipos de protección en instalaciones portuarias

La disponibilidad de material adecuado también forma parte de la preparación de las empresas que operan en puertos, terminales de carga y espacios de almacenamiento. Antes de comprar extintores, resulta necesario estudiar los riesgos existentes, las características de cada zona y las exigencias técnicas aplicables. La capacidad de respuesta depende tanto de los equipos disponibles como de su mantenimiento, su distribución y la formación de los profesionales que deben utilizarlos.

La experiencia de los equipos especializados que participaron en POLEX 2026 pone de relieve la dificultad de actuar en espacios donde coinciden vehículos, instalaciones eléctricas y mercancías diversas. La coordinación entre los responsables del buque y los servicios de emergencia constituye otro elemento esencial para organizar una intervención segura.

Barcelona y los servicios especializados en protección contra incendios

La actividad portuaria y el transporte de mercancías también plantean exigencias específicas en otras ciudades con una intensa actividad marítima. En este sentido, los extintores Barcelona forman parte de la oferta de equipos de protección contra incendios destinada a empresas, instalaciones industriales y espacios comerciales que necesitan soluciones adaptadas a sus riesgos. La elección debe ajustarse a las características de cada instalación, sin asumir que un mismo modelo resulta válido para todos los escenarios.

La disponibilidad de equipos certificados y un mantenimiento adecuado contribuyen a que las instalaciones estén preparadas para responder ante distintas emergencias. Sin embargo, la actuación frente a un incendio a bordo de un buque requiere medios y protocolos especializados que van mucho más allá de la dotación habitual de un establecimiento en tierra.

Del incendio simulado a la amenaza de contaminación marina

El POLEX 2026 no se limitó al escenario del incendio. El ejercicio, desarrollado entre el 29 de septiembre y el 1 de octubre, también contempló una emergencia por contaminación marina que aumentaría progresivamente de intensidad. Tras la primera intervención de la Autoridad Portuaria, estaba prevista la activación del plan CAMGAL de la Xunta.

El escenario del jueves 1 de octubre planteaba que el vertido no había podido contenerse durante la noche. En ese supuesto, entraría en funcionamiento el Plan Marítimo Nacional, con el despliegue de recursos de Salvamento Marítimo y medios de la Agencia Europea de Seguridad Marítima. Entre los espacios que requerirían protección se encontraban las Islas Cíes.

La simulación también contemplaba que una mancha de contaminación alcanzara la playa de Rodeira, en Cangas. Ante esa situación, se activaría el plan local y se organizaría un operativo de limpieza en la costa. Te esperamos en la próxima publicación de westerostoday.es.

Carlos Botana destaca la coordinación como eje de la respuesta

El presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, Carlos Botana, subrayó la necesidad de comprobar que todos los servicios implicados puedan trabajar de manera coordinada. El movimiento habitual de miles de vehículos y la presencia de buques de transporte en el puerto convierten este tipo de escenarios en un desafío que exige una respuesta organizada.

Para los profesionales que participaron en el ejercicio, el trabajo no terminaba con la entrada de los bomberos en el barco ni con la simulación de la extinción. La comunicación entre organismos, la evaluación de los riesgos y la capacidad para movilizar recursos también formaban parte de las tareas que debían ponerse a prueba.

Con más de un centenar de efectivos y la participación de distintas administraciones, POLEX 2026 convirtió la ría de Vigo en el escenario de un amplio ensayo marítimo. La intervención permitió examinar las dificultades de un incendio a bordo y las posibles consecuencias de una emergencia que, además del buque y su carga, podría comprometer el entorno marino de las Rías Baixas.