Errores comunes y soluciones clave para argumentar la resistencia R-90/R-120 en edificación. Los fallos documentales que pueden bloquear la validación

Errores comunes y soluciones clave para argumentar la resistencia R-90/R-120 en edificación. Los fallos documentales que pueden bloquear la validación de una estructura resistente al fuego.

Escribir una clasificación como R-90 o R-120 en la memoria de un proyecto puede parecer un trámite sencillo, pero una justificación incompleta suele convertirse en uno de los puntos que más revisiones genera durante la supervisión técnica. Los informes desfavorables de organismos de control, las correcciones del visado o las modificaciones solicitadas por la Dirección Facultativa suelen aparecer cuando no se acredita correctamente el origen de la exigencia o la capacidad real del sistema constructivo elegido.

El primer error frecuente consiste en indicar la resistencia requerida sin explicar de dónde procede. La memoria debe establecer la relación entre el uso del edificio, la altura de evacuación, la ubicación del elemento estructural y los criterios recogidos en el DB-SI. Sin esa conexión documental, la cifra pierde valor técnico y puede obligar a rehacer parte de la documentación antes de continuar con la tramitación del proyecto.

Error 1: citar una resistencia sin justificar la exigencia normativa

Uno de los problemas más habituales en los proyectos es limitarse a escribir que una estructura debe alcanzar una determinada clasificación sin desarrollar el razonamiento que la sustenta. La consecuencia directa es que el técnico encargado de revisar el expediente puede solicitar aclaraciones, generando retrasos y nuevas entregas documentales.

La solución pasa por incorporar en la memoria las variables que determinan la exigencia: uso del sector de incendio, altura del edificio y condición sobre rasante o bajo rasante. De esta forma, la clasificación deja de ser un dato aislado y queda vinculada al criterio reglamentario correspondiente.

Error 2: confundir la resistencia estructural con la compartimentación

Otro fallo que genera observaciones es mezclar conceptos diferentes dentro de la documentación. La resistencia de una estructura y la capacidad de un cerramiento para mantener la estanqueidad y aislamiento durante un incendio responden a clasificaciones distintas.

La ignifugación de un elemento estructural no sustituye la justificación de otros sistemas constructivos que tengan funciones de compartimentación. Presentar ambas exigencias como si fueran equivalentes puede provocar una revisión completa del proyecto y retrasar la aprobación técnica.

La solución consiste en separar claramente la justificación de la estructura resistente de la correspondiente a elementos EI, sellados y soluciones de paso de instalaciones.

Error 3: utilizar un mismo espesor de protección para todos los perfiles metálicos

En estructuras de acero, uno de los errores más costosos aparece cuando se asigna un único espesor de protección para perfiles con características diferentes. Cada elemento tiene una geometría concreta y su comportamiento frente al fuego depende del factor de forma o masividad.

La aplicación incorrecta del espesor puede provocar que la solución ejecutada no alcance la clasificación prevista, obligando a realizar correcciones en obra con costes adicionales y posibles retrasos en la entrega del edificio.

Cuando se utiliza pintura ignífuga, la documentación debe recoger los datos del ensayo correspondiente, la temperatura crítica considerada, el factor de forma de cada perfil y los espesores recomendados por el fabricante. Esa información permite comprobar que la protección aplicada coincide con la solución aprobada en proyecto.

Error 4: elegir una solución de protección sin respaldo documental suficiente

La selección de productos sin una clasificación acreditada es otro punto débil en muchas memorias técnicas. No basta con indicar que un material protege frente al fuego; debe existir documentación que demuestre su comportamiento mediante los procedimientos reconocidos.

La falta de fichas técnicas, declaraciones de prestaciones o certificados de aplicación puede dejar el expediente incompleto y obligar a sustituir documentación durante fases avanzadas de la obra.

En proyectos donde se requiere ignifugación de naves industriales, la justificación debe contemplar las características específicas de la estructura, el sistema empleado y la documentación técnica asociada. Una solución correctamente identificada desde el proyecto evita discrepancias posteriores entre lo diseñado y lo ejecutado.

Error 5: olvidar que los sótanos pueden elevar las exigencias

Los espacios situados bajo rasante son una de las zonas donde más errores aparecen en la definición de la resistencia necesaria. Algunos proyectos trasladan automáticamente valores utilizados en plantas superiores sin revisar las condiciones específicas del edificio.

Ese cálculo incorrecto puede derivar en una memoria que no cumple con las exigencias aplicables y provocar modificaciones cuando la obra ya está avanzada. La solución consiste en revisar siempre la tabla correspondiente del DB-SI y comprobar si la ubicación del elemento incrementa la clasificación requerida.

Error 6: justificar R-90/R-120 sin definir el método empleado

Una memoria técnica debe explicar cómo se acredita que la estructura alcanza la resistencia solicitada. Presentar únicamente la clasificación final no permite conocer si se ha utilizado un valor tabulado, un ensayo específico o un cálculo basado en Eurocódigos.

La resistencia R-90/R-120 debe quedar vinculada al procedimiento utilizado para demostrarla, especialmente en estructuras metálicas protegidas. La ausencia de este dato puede generar requerimientos adicionales durante la revisión del proyecto.

La solución pasa por indicar expresamente la metodología aplicada y aportar la documentación técnica que corresponda en cada caso.

Error 7: no cerrar la documentación con controles de ejecución

Un proyecto puede estar correctamente planteado sobre el papel y aun así presentar problemas si la fase de obra no queda documentada. La medición de espesores, los certificados de aplicación y las comprobaciones finales forman parte del cierre documental necesario para demostrar que la solución ejecutada coincide con la proyectada.

Cuando estos documentos no se prevén desde el inicio, la recopilación posterior puede convertirse en una tarea complicada y retrasar la finalización administrativa del edificio.

Una memoria clara evita correcciones durante la fase final del proyecto

La justificación de la resistencia al fuego exige relacionar la exigencia normativa con la solución constructiva elegida y con la documentación que demuestra su cumplimiento. Los errores más habituales no suelen estar en la cifra indicada, sino en la falta de conexión entre cálculos, productos, ensayos y ejecución.

Una memoria estructurada, con criterios definidos y evidencias técnicas suficientes, permite que la revisión del proyecto avance con mayor agilidad y reduce las modificaciones cuando la obra entra en sus últimas fases.