Cómo cumplir con la UNE-EN 671-3 en el mantenimiento de sistemas BIE

Cómo cumplir con la UNE-EN 671-3 en el mantenimiento de sistemas BIE. Las revisiones técnicas determinan el estado operativo de las bocas de incendio equipadas. 

El mantenimiento de las instalaciones contra incendios exige algo más que disponer de equipos correctamente instalados. Las mangueras, las válvulas y las conexiones hidráulicas pueden deteriorarse con el paso del tiempo, incluso cuando permanecen dentro de armarios cerrados y apenas se utilizan. Por este motivo, las revisiones periódicas resultan determinantes para conocer el estado real de los sistemas.

La norma técnica que establece las pautas específicas para conservar estos equipos es la UNE-EN 671-3, que aborda la inspección y el mantenimiento de las instalaciones equipadas con mangueras semirrígidas y planas. Su aplicación debe coordinarse con las obligaciones reglamentarias vigentes en España, especialmente las recogidas en el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI).

Qué establece la norma y cómo se aplica al mantenimiento de las BIE

La conservación de estos sistemas requiere comprobar tanto sus componentes individuales como el funcionamiento del conjunto. Una manguera sin daños visibles puede presentar defectos de estanqueidad, mientras que una válvula aparentemente intacta puede ofrecer dificultades de accionamiento después de permanecer largos periodos sin utilizarse.

La UNE-EN 671-3 proporciona criterios técnicos para detectar estas anomalías y determinar las operaciones necesarias para mantener los equipos en condiciones adecuadas. Su aplicación abarca las inspecciones, las comprobaciones funcionales y las actuaciones de mantenimiento que correspondan según las características de cada instalación.

La diferencia entre las normas de instalación y las de mantenimiento

La familia UNE-EN 671 incluye documentos con funciones diferenciadas. La primera parte aborda los sistemas equipados con mangueras semirrígidas, mientras que la segunda se centra en las mangueras planas. La tercera parte establece los criterios de mantenimiento de ambos tipos de equipos.

Esta distinción permite separar las condiciones técnicas que debe cumplir una instalación de las operaciones necesarias para conservarla. Un sistema puede haberse diseñado correctamente y presentar, años después, mangueras deterioradas, conexiones defectuosas o mecanismos bloqueados. Del mismo modo, un mantenimiento adecuado no corrige por sí solo los posibles incumplimientos de diseño.

Qué componentes deben revisarse para conservar la funcionalidad del sistema

Las operaciones de mantenimiento deben contemplar todos los elementos que intervienen en el suministro y la descarga de agua. La revisión de un único componente no permite determinar por sí sola si el equipo está preparado para funcionar correctamente.

Entre los elementos que requieren atención figuran las mangueras, las válvulas de apertura y cierre, las lanzas, los racores, las conexiones hidráulicas y los mecanismos de soporte. También deben comprobarse el armario, la señalización y la legibilidad de las instrucciones de utilización.

Las incidencias detectadas durante una inspección deben quedar registradas para facilitar su seguimiento. Cuando un defecto compromete el funcionamiento del equipo, es necesario determinar las medidas correctoras correspondientes y verificar posteriormente el resultado de la intervención.

BIE de 25 mm: particularidades de la manguera semirrígida

Una instalación con bie 25 mm suele incorporar una manguera semirrígida enrollada en una devanadera, una configuración que permite desplegarla progresivamente durante su utilización. Su diseño facilita la manipulación del equipo, siempre que los componentes se encuentren en condiciones adecuadas.

Durante las revisiones deben comprobarse el estado de la manguera, el movimiento de la devanadera, las conexiones y el funcionamiento de los dispositivos de apertura y cierre. También resulta necesario verificar que la manguera está colocada correctamente y que no presenta deformaciones, cortes o deterioros que puedan afectar a su integridad.

La accesibilidad constituye otro aspecto relevante. Los armarios no deben quedar bloqueados por mercancías, mobiliario u otros objetos que dificulten la apertura o impidan desplegar la manguera. Estas comprobaciones permiten detectar obstáculos y defectos antes de que sea necesario utilizar el sistema.

La boca de incendio equipada necesita algo más que una inspección visual

Una boca de incendio equipada constituye un conjunto de componentes hidráulicos y mecánicos cuyo funcionamiento depende de la conservación de cada pieza. Comprobar únicamente el aspecto exterior del armario no permite confirmar que la válvula se acciona correctamente, que las conexiones mantienen su estanqueidad o que la manguera conserva sus propiedades.

Por ello, las revisiones técnicas deben ajustarse a las operaciones que correspondan según la normativa, las características del equipo y las instrucciones del fabricante. Las comprobaciones funcionales e hidráulicas deben realizarse mediante procedimientos adecuados y por personal competente cuando así lo exijan las condiciones de la intervención.

La señalización también desempeña una función práctica: permite localizar el equipo y reconocer su ubicación. Si las indicaciones están deterioradas, faltan o resultan ilegibles, la identificación de la instalación puede complicarse durante una emergencia.

Qué periodicidad debe seguir el mantenimiento de los sistemas BIE

El programa de mantenimiento debe diferenciar las comprobaciones periódicas de las operaciones técnicas más específicas. En España, el RIPCI, aprobado por el Real Decreto 513/2017 y sus modificaciones aplicables, establece las obligaciones correspondientes a los equipos de protección activa contra incendios.

Las actuaciones deben organizarse de acuerdo con las periodicidades reglamentarias y las características de la instalación. Como referencia general, el programa contempla comprobaciones trimestrales, operaciones anuales y determinadas actuaciones quinquenales sobre las mangueras.

Comprobaciones trimestrales: accesibilidad y estado aparente

Las comprobaciones trimestrales permiten detectar obstáculos, daños visibles y deficiencias en la señalización. Entre los aspectos que deben verificarse figuran la accesibilidad del equipo, la identificación de su ubicación y el estado aparente de sus componentes.

También es necesario comprobar que el armario puede abrirse sin impedimentos y que no existen elementos ajenos a la instalación que dificulten el acceso. Las actuaciones deben documentarse conforme a las responsabilidades y condiciones establecidas en el reglamento.

Revisión anual: comprobación técnica de los componentes

La revisión anual comprende operaciones de mantenimiento más completas, adaptadas al tipo de BIE y a las especificaciones técnicas aplicables. Durante esta intervención se comprueba el estado de la manguera, las conexiones, los dispositivos de accionamiento y los elementos mecánicos del conjunto.

En los sistemas con devanadera, debe prestarse atención a su movimiento y a la disposición de la manguera. También han de comprobarse las condiciones funcionales e hidráulicas que correspondan, sin sustituir las verificaciones técnicas por una simple inspección exterior.

Operaciones quinquenales: control de las mangueras

Las mangueras están sometidas a exigencias específicas de comprobación. El programa reglamentario contempla pruebas periódicas, incluida la prueba de presión que corresponda según el tipo de manguera y las condiciones aplicables.

Estas operaciones permiten detectar posibles defectos de resistencia o estanqueidad que no siempre se identifican mediante una revisión visual. Su ejecución debe ajustarse a la normativa vigente, a las especificaciones del fabricante y a los procedimientos técnicos correspondientes.

Las pruebas de las mangueras no deben confundirse con las comprobaciones de presión y caudal de toda la instalación, ya que responden a verificaciones diferentes.

Cómo se relacionan la UNE-EN 671-3 y el Real Decreto 513/2017

La norma técnica y el reglamento español cumplen funciones complementarias. El RIPCI establece las obligaciones reglamentarias de mantenimiento de las instalaciones de protección activa contra incendios, mientras que la norma UNE aporta criterios técnicos específicos para los sistemas equipados con mangueras.

La exigibilidad de cada disposición debe analizarse según su ámbito de aplicación y las remisiones normativas correspondientes. Por ello, los responsables de las instalaciones deben comprobar el texto reglamentario vigente y la edición de la norma técnica que resulte aplicable.

Esta distinción también afecta a la organización del mantenimiento. El titular debe garantizar el cumplimiento de las obligaciones que le correspondan, mientras que las intervenciones reservadas a empresas mantenedoras habilitadas deben confiarse a entidades que reúnan los requisitos exigidos por la reglamentación.

Documentación del mantenimiento: qué datos deben quedar registrados

Los registros permiten conocer el historial de cada instalación, identificar las anomalías detectadas y acreditar las actuaciones realizadas. Una documentación adecuada debe facilitar la identificación del equipo, la fecha de la intervención, las operaciones efectuadas, los resultados obtenidos y los defectos que requieren corrección.

Cuando se detectan deficiencias, es necesario dejar constancia de ellas y establecer las actuaciones correspondientes. El seguimiento documental facilita comprobar si los trabajos se han completado y si las condiciones de funcionamiento se han restablecido.

También debe distinguirse entre los registros de mantenimiento y los certificados de instalación u otros documentos exigidos por la normativa. La existencia de un certificado no demuestra, por sí sola, que todas las operaciones periódicas se hayan realizado correctamente.

Los errores que pueden comprometer el funcionamiento de una BIE

Entre las deficiencias que pueden aparecer durante las inspecciones destacan las mangueras deterioradas, las válvulas que presentan dificultades de accionamiento, las conexiones con pérdidas de agua y los mecanismos de devanadera bloqueados.

Otro problema es mantener los equipos ocultos detrás de estanterías, maquinaria o mercancías. Aunque sus componentes estén en buen estado, la falta de acceso puede dificultar su utilización. Las modificaciones en la distribución de un edificio también deben tenerse en cuenta, ya que pueden afectar a la accesibilidad y a las condiciones previstas para la instalación.

La ausencia de registros actualizados constituye una dificultad adicional, porque impide comprobar con claridad qué operaciones se han realizado y qué incidencias continúan pendientes. Por este motivo, el mantenimiento debe contemplar tanto las comprobaciones físicas como la gestión documental.

Quién debe realizar las revisiones y asumir las responsabilidades

Las tareas de mantenimiento deben distribuirse de acuerdo con el RIPCI y las competencias atribuidas a cada responsable. Algunas comprobaciones corresponden al titular de la instalación o al personal designado, mientras que determinadas operaciones técnicas deben ser efectuadas por empresas mantenedoras habilitadas o por los sujetos autorizados que procedan.

La intervención especializada permite utilizar los instrumentos adecuados, aplicar los procedimientos correspondientes y evaluar los defectos detectados. Además, facilita documentar los resultados y determinar si es necesario reparar o sustituir algún componente.

Los responsables de edificios industriales, comerciales y comunidades de propietarios deben disponer de un programa de mantenimiento adaptado a sus instalaciones y comprobar que las actuaciones se ejecutan dentro de los plazos aplicables.

Qué consecuencias puede tener un mantenimiento insuficiente

Una BIE con una manguera deteriorada, una válvula bloqueada o conexiones defectuosas puede no ofrecer las prestaciones esperadas cuando se necesita utilizarla. Estas anomalías pueden dificultar la descarga de agua y reducir la capacidad de respuesta del equipo.

En instalaciones industriales, una incidencia puede ocasionar daños en maquinaria, interrupciones de la actividad y pérdidas económicas. En establecimientos comerciales y edificios con elevada ocupación, las condiciones de acceso a los equipos y la disponibilidad de los sistemas adquieren especial relevancia.

La conservación de las BIE debe integrarse, por tanto, en la gestión general de las instalaciones contra incendios. Su funcionamiento depende del diseño, la correcta ejecución de las revisiones, la resolución de las deficiencias y la disponibilidad de documentación actualizada.

Un programa de mantenimiento actualizado permite conocer el estado de las instalaciones

El cumplimiento de las obligaciones técnicas y reglamentarias exige revisar los equipos, registrar las intervenciones y resolver las deficiencias detectadas. La aplicación de procedimientos adecuados permite conocer el estado de las mangueras, las conexiones y los mecanismos, así como comprobar que las instalaciones mantienen las condiciones previstas.

Los responsables deben verificar periódicamente su programa de mantenimiento, consultar la normativa vigente y contar con profesionales competentes para las operaciones especializadas. De este modo, las bocas de incendio equipadas pueden conservarse en condiciones acordes con los requisitos técnicos y reglamentarios aplicables.