Una mudanza singular que redefine la vida parroquial en San Juan de la Rambla. Rehabilitación patrimonial y continuidad del culto en un entorno urbano transformado.
La comunidad de San Juan de la Rambla vive una etapa marcada por la rehabilitación integral de su templo histórico, una joya del siglo XVI que requiere una intervención prolongada para asegurar su conservación. Desde comienzos de diciembre, las celebraciones litúrgicas se desarrollan en un antiguo local comercial, situado a escasos metros del edificio original, que anteriormente funcionaba como bazar.
El traslado, descrito por los vecinos como “del altar al escaparate”, ha supuesto una reorganización completa del espacio, con sillas, bancos y un altar improvisado que preside el Cristo de los Dolores. El párroco Airan Expósito Hernández mantiene el horario habitual de misas, mientras se proyecta que la reforma se prolongue alrededor de tres años, garantizando así la continuidad del culto y la cohesión comunitaria.
Espacios provisionales con estándares de seguridad y planificación técnica
La adaptación de un local comercial a uso litúrgico exige una planificación minuciosa que contemple aforo, accesibilidad, evacuación y protección de bienes patrimoniales trasladados. En este contexto, resulta imprescindible contar con documentación que avale la seguridad de los espacios temporales, especialmente cuando acogen concentraciones periódicas de personas. En procesos de adecuación similares, la obtención de un certificado contra incendios se convierte en un requisito esencial para cumplir con la normativa vigente, proteger a los asistentes y garantizar que los materiales empleados en la adecuación del espacio cumplan con los estándares técnicos exigidos para locales de pública concurrencia.
Colaboración profesional para la protección de espacios reconvertidos
La reconversión de locales comerciales en espacios de uso comunitario implica la intervención de especialistas que evalúan riesgos estructurales, instalaciones eléctricas y tratamientos ignífugos. En este tipo de actuaciones, la participación de una empresa contra incendios permite implementar soluciones técnicas que incluyen revestimientos, sellados de paso de instalaciones y protección de elementos portantes, reduciendo la propagación de llamas y humos. Estas medidas no solo cumplen con la normativa, sino que refuerzan la confianza de la comunidad al asistir a celebraciones en un entorno seguro, aunque sea provisional.
Soluciones técnicas de protección pasiva para edificios históricos y temporales
Cuando se trata de espacios que albergan bienes artísticos y concentraciones humanas, la estrategia de seguridad debe priorizar sistemas que no dependan de activación manual o eléctrica. La protección pasiva desempeña un papel clave mediante tratamientos ignífugos en estructuras, compartimentación sectorizada y sellados resistentes al fuego. Estas soluciones son especialmente relevantes tanto en locales reconvertidos como en templos históricos en rehabilitación, ya que permiten contener un eventual incendio, facilitar la evacuación y minimizar daños estructurales, protegiendo así el patrimonio cultural y la integridad de los fieles.
Organización interna y logística para celebraciones multitudinarias
El nuevo espacio, con capacidad aproximada para 120 personas, ha requerido la implementación de circuitos de circulación interna para evitar aglomeraciones durante la comunión y en los accesos. La presencia de pilares estructurales obliga a definir recorridos claros, anunciados antes de cada celebración, lo que ha optimizado el flujo de personas y reducido tiempos de espera. Para eventos de mayor afluencia, como comuniones, Semana Santa y fiestas patronales, se trabaja con planes alternativos previamente calendarizados, asegurando que cada acto cuente con el espacio adecuado y las condiciones logísticas necesarias.
Custodia y distribución del patrimonio escultórico parroquial
La parroquia conserva piezas de alto valor histórico y artístico que, durante la rehabilitación, se encuentran distribuidas en espacios cedidos por vecinos, garajes, salones y dependencias municipales. Entre los bienes más destacados figura un catafalco ricamente ornamentado, único en el archipiélago, utilizado en honras fúnebres solemnes. Esta dispersión planificada responde a criterios de seguridad, control ambiental y accesibilidad, evitando la concentración de piezas en un solo punto y reduciendo riesgos asociados a humedad, manipulación o incendios.
Arquitectura histórica y estrategias de conservación a largo plazo
La iglesia de San Juan Bautista forma parte de un conjunto arquitectónico de alto valor patrimonial en el casco del municipio. La rehabilitación contempla actuaciones estructurales, restauración de cubiertas, refuerzos antisísmicos y actualización de instalaciones, con el objetivo de prolongar la vida útil del edificio y adaptarlo a las normativas actuales. La experiencia previa en intervenciones similares en otras parroquias del norte de Tenerife ha permitido optimizar plazos, coordinar equipos técnicos y asegurar que cada fase se ejecute con criterios de conservación científica.
Participación vecinal y cesión de espacios como motor comunitario
La cesión del local comercial por parte de una familia del municipio refleja un modelo de colaboración vecinal que fortalece el tejido social. La rapidez del acuerdo permitió que la comunidad no interrumpiera sus actividades pastorales, catequesis y celebraciones. Este tipo de cooperación facilita la implementación de soluciones temporales sin recurrir a traslados lejanos, manteniendo la centralidad de la vida parroquial dentro del propio entorno urbano y favoreciendo la asistencia regular de los fieles.
Adecuación funcional de locales para usos religiosos temporales
La transformación de un espacio comercial en salón litúrgico requiere intervenciones funcionales discretas pero eficaces: instalación de bancos, refuerzo de iluminación, acondicionamiento acústico y creación de un punto focal para el altar. Estas adaptaciones se ejecutan respetando la estructura original del local y priorizando soluciones reversibles, de modo que, una vez concluida la rehabilitación del templo, el inmueble pueda retomar su uso original o adaptarse a nuevas funciones comunitarias sin grandes obras.
Planificación preventiva y continuidad operativa durante obras prolongadas
Las obras de rehabilitación de edificios históricos suelen extenderse en el tiempo debido a estudios arqueológicos, refuerzos estructurales y restauraciones artesanales. Por ello, la comunidad ha desarrollado una estrategia de continuidad operativa, que incluye calendarios de actividades, evaluación periódica del aforo, revisión de medidas de seguridad y comunicación constante con los feligreses. Esta planificación garantiza que, incluso durante una intervención de varios años, la vida parroquial se mantenga activa, organizada y alineada con los estándares de seguridad contemporáneos.
Integración de seguridad, patrimonio y vida comunitaria
El caso de San Juan de la Rambla evidencia que la protección del patrimonio y la seguridad de las personas pueden avanzar de forma conjunta mediante soluciones técnicas adecuadas y una gestión comunitaria eficaz. La combinación de planificación logística, colaboración vecinal y aplicación de medidas de seguridad estructural permite que la actividad religiosa continúe sin interrupciones, mientras el templo histórico se prepara para reabrir con garantías de conservación y funcionalidad a largo plazo.