Óscar Puente recorre las obras del nuevo acceso ferroviario al Aeropuerto de Barcelona-El Prat

Óscar Puente recorre las obras del nuevo acceso ferroviario al Aeropuerto de Barcelona-El Prat

Lo que no se ve también sostiene el país. Y lo que no arde, lo protege. Con esa premisa implícita, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha recorrido las obras del nuevo acceso ferroviario al Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, una infraestructura que no solo redefine la movilidad metropolitana, sino que eleva el listón técnico, normativo y preventivo de la gran obra pública española del siglo XXI.

Hablamos de una inversión global que supera los 400 millones de euros, ejecutada por Adif y llamada a convertirse en una de las conexiones ferroviarias aeroportuarias más avanzadas del sur de Europa. Una obra donde la ingeniería civil, la sostenibilidad y la protección contra incendios ya no son compartimentos estancos, sino piezas de un mismo engranaje.

Una infraestructura estratégica más allá de los raíles

El nuevo acceso ferroviario al Aeropuerto de Barcelona-El Prat no es un simple ramal. Es una apuesta de Estado. La segunda fase del proyecto alcanza ya el 95 % de ejecución, con una inversión cercana a los 80 millones de euros, y se integra dentro del plan Transformem Rodalies como eje vertebrador del futuro esquema de explotación ferroviaria de Barcelona.

La visita de Óscar Puente no fue protocolaria. Fue técnica. Fue política. Fue, sobre todo, una constatación: las grandes infraestructuras modernas se miden tanto por su capacidad de mover personas como por su capacidad de protegerlas en situaciones críticas.

Y es aquí donde la obra cobra una dimensión menos visible, pero absolutamente decisiva: la seguridad pasiva, los sistemas contraincendios y las soluciones de ignifugación que garantizan que una infraestructura subterránea de alta complejidad sea segura hoy y dentro de cincuenta años.

En este punto, la ejecución de sistemas avanzados de ignifugado de estructuras metalicas se convierte en un elemento estructural, no accesorio, especialmente en estaciones subterráneas, túneles y zonas técnicas donde el riesgo térmico debe ser controlado con precisión quirúrgica.

Movilidad rápida, seguridad lenta y bien pensada

Cuando entre en servicio, la nueva infraestructura permitirá establecer servicios directos entre las terminales T1 y T2 del aeropuerto y el centro de Barcelona, con tiempos de viaje de unos 20 minutos entre la T1 y Sants. Se estima que más de 7 millones de viajeros al año utilizarán este acceso ferroviario.

Pero esa velocidad aparente descansa sobre decisiones lentas, meditadas y normativamente exigentes. Porque una estación subterránea no perdona errores. Porque un túnel ferroviario no admite improvisaciones. Y porque la protección contra incendios no se negocia, se diseña, se ejecuta y se mantiene.

El trazado, de vía doble, discurre desde la línea Barcelona-Vilanova hasta la estación de la T1, con parada intermedia en la T2 y conexión directa con la Línea 9 de Metro. Son 5,2 kilómetros de longitud, de los cuales 4,3 km son soterrados, incluyendo un tramo excavado con tuneladora bajo las pistas de aterrizaje.

Túneles, estaciones y fuego: el triángulo crítico

La sección interior del túnel se encuentra completamente finalizada: vía en placa, catenaria rígida, pasillos de emergencia, ventilación, iluminación de emergencia y sistemas contraincendios. Aquí es donde la normativa se convierte en materia.

Los sistemas de detección precoz, sectorización, evacuación de humos y resistencia al fuego de los materiales estructurales no son un añadido, sino una obligación técnica. Por eso, la intervención de una empresa de ignifugados especializada resulta determinante para garantizar que cada elemento metálico conserve su estabilidad estructural durante el tiempo exigido por la normativa.

La ignifugación de estructuras metálicas en estaciones subterráneas no es estética ni secundaria: es lo que permite que una evacuación sea posible, que los equipos de emergencia actúen y que la infraestructura no colapse en los primeros minutos de un incendio.

Estaciones subterráneas: ingeniería al detalle

En la estación de la T1 se han ejecutado andenes, canalizaciones, instalaciones de baja y media tensión, climatización, iluminación pública y de emergencia, fontanería y, de forma especialmente relevante, sistemas completos de protección contra incendios e ignifugación estructural.

Ascensores, escaleras de emergencia, núcleos de comunicación vertical y salas técnicas se han diseñado bajo criterios de compartimentación y resistencia al fuego, cumpliendo los estándares más exigentes del marco normativo europeo.

En la estación de la T2 destacan la estructura ignifugada del edículo, la cubierta, los lucernarios y los huecos de ventilación, además del tratamiento ignífugo de la estructura metálica vista. Todo ello integrado en un conjunto arquitectónico funcional, pero pensado para resistir escenarios de emergencia.

Estas actuaciones no se conciben hoy sin una auditoria de seguridad contra incendios rigurosa, que valide desde el diseño hasta la puesta en servicio, pasando por la ejecución y el mantenimiento.

La recta final: tecnología, prevención y resiliencia

Las últimas fases de la obra se concentran en la finalización de telecomunicaciones, fibra óptica, sistemas de información al viajero, instalaciones eléctricas principales y de soporte, así como en la iluminación normal y de emergencia en escaleras y núcleos de comunicación.

La detección contra incendios, la ventilación de confort y emergencia y los sistemas de control centralizado completan un ecosistema tecnológico que convierte al nuevo acceso ferroviario en una infraestructura resiliente, preparada para operar en condiciones normales y extremas.

En superficie, se concluyen cerramientos, caminos de servicio y electrificación, mientras se ultiman los remates arquitectónicos: revestimientos, solados, falsos techos, carpintería metálica y acristalamientos.

Infraestructura sostenible, pero también segura

Este proyecto contribuye de forma directa al ODS 9, fomentando infraestructuras fiables, sostenibles y de calidad. Pero la sostenibilidad no se mide solo en emisiones o eficiencia energética: se mide en capacidad de proteger vidas.

La financiación europea, procedente del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, respalda una obra que entiende que la movilidad del futuro exige seguridad del presente.

Cuando el progreso no arde

La visita de Óscar Puente a las obras del nuevo acceso ferroviario al Aeropuerto de Barcelona-El Prat simboliza algo más que un avance constructivo. Representa una manera de entender la obra pública: moderna, conectada, eficiente y, sobre todo, protegida.

Porque las grandes infraestructuras no se juzgan solo cuando funcionan, sino cuando resisten. Y en esa resistencia silenciosa, la protección contra incendios y las ignifugaciones son el verdadero cimiento del progreso.